Se desataron en los últimos días, un conjunto de situaciones que, antes que nada, no deberían sorprender. Tanto como aquellas otras que no ocurrieron. En efecto, a nadie debiese sorprender que Martín Lousteau haya dejado el Ministerio de Economía. Y tampoco, que su sucesor sea Carlos Fernández, el nuevo funcionario designado para ocupar dicha cartera. Como tampoco debería deparar sorpresa alguna que Guillermo Moreno continúe en su cargo de secretario de comercio, que bien podría denominarse oficina NEP (Nueva Economía Política). En todo caso puede resultar difícil de metabolizar, pero pertenece a una lógica implacable que preside las concepciones y los movimientos del matrimonio Kirchner.
