Finalmente ocurrió: a ese peruano genial le adjudicaron el Nóbel de Literatura. Finalmente decimos, dado que hora ya, que lo tan largamente merecido se transformara en un reconocimiento de la Academia. Nos parece un poco tardío, por la sencilla razón que Vargas Llosa hace muchos años que gozaba del reconocimiento universal de los lectores, cualquiera sea su raza, pertenencia, religión o pensamiento político.
Vargas Llosa proporciona un sentimiento especial entre sus lectores: el de la felicidad que produce un estilo y un modo de narrar, que avanzando sobre los más escabrosos y complejos temas de la condición humana, lo hace de una forma y una manera que conforma, junto con su temática, un gozo que logran los grandes.
